Beatriz de Silva y Meneses, Santa
B
octubre del año 1976.
Se desconoce con certeza el lugar y
fecha del nacimiento de Beatriz. En cuanto al lugar algunos
entendidos se pronuncian por Ceuta y otros se inclinan por
Campomayor; y en lo que se refiere a la fecha
se duda entre el 1424 o 1426. Sí se sabe
que por los favores prestados en las guerras del norte
de Africa, el rey Juan I ofreció la Alcaldía de
Campomayor a don Rui Gomez de Silva, ciudad fronteriza con
España, en el distrito de Portalegre y perteneciente a la
diócesis de Evora, allá en el Alentejo. Fue en la
casa solariega de la familia donde tanto Beatriz como sus
hermanos recibieron una esmerada educación y aprendieron el amor a
Dios, a Jesucristo y a su Madre santa María. Consta
como avecindada en Campomayor los años 1434 al 1447.
Cuando el
rey Juan II de Castilla contrajo matrimonio con Isabel de
Portugal, se traslada la reina portuguesa al lado de su
marido y es en Tordesillas (Valladolid) donde está la Corte.
Lleva con ella a damas portuguesas que la acompañan y
entre las cuales se encuentra Beatriz. Parece que su belleza
fascinó al Rey y a cuantos jóvenes la llegaron a
conocer; y que eso fue la causa de que pronto
llegaran los celos de la Reina. Se cuenta que mandó
encerrar a Beatriz en un baúl y que de este
cautiverio fue milagrosamente salvada por la Virgen al tercer día
de encierro.
Llega al convento de Santo Domingo el Real, en
Toledo. Allí moró durante treinta años en calidad de seglar
dedicada al silencio y a la oración, al sacrificio y
al desprecio del mundo. Llega a contar la historia anónima
del siglo XVI que jamás nadie, ni hombre ni mujer,
vió su rostro por mantenerlo siempre cubierto con un velo,
muy posiblemente por haber sido su belleza el motivo de
locuras ajenas. Dedicó todos sus bienes al culto a Dios
y a obras de caridad, repartiéndolos entre los pobres. Intenta
interesar a la Reina Isabel la Católica en sus proyectos
de fundar y consigue de ella la donación de las
casas de los palacios reales de Galiana, junto a la
muralla norte de Toledo y su capilla. Y contando con
la decisión de doce compañeras funda la Orden de la
Inmaculada Concepción, que el Papa Inocencio VIII aprueba con la
Bula "Inter Universa" el 30 de abril de 1489. Poco
tiempo de vida pudo dirigir la nueva orden inmaculista por
morir, avisada unos días antes por la Virgen, en la
misma fecha en que estaba prevista la ceremonia de toma
de velos y fundación.
El franciscano P. Fray Juan de Tolosa
evitó la extinción de la recién nacida Orden impidiendo que
se fusionaran en Toledo las concepcionistas con las dominicas.
Luego, el
también franciscano Cardenal Cisneros volvió a avivar la Orden y
facilitó la fundación de nuevos conventos.
Su obra se extendió por
Europa y América llegándose a contar la Orden más de
150 monasterios al ser canonizada por Pablo VI el 3
de Octubre de 1976.
Es un consuelo para los españoles ver
en la historia patria la decisión y empeño del fervor
creyente sin fisuras en la Inmaculada Concepción de la Virgen
siglos antes de que esa verdad fuera proclamada dogma por
la autoridad máxima de la Iglesia. Te gusta
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