Conrado de Ascoli, Beato
Sacerdote de la Primera OrdenNació en Ascoli Piceno, de la
familia Miliani, el 18 de septiembre de 1234. Junto con
Jerónimo Masci, el futuro Nicolás IV, se hizo religioso
en Ascoli y estudió en el Sacro convento de Asís
y en Perusa, donde obtuvo el título de doctor.
Siempre en
compañía de su amigo Jerónimo Masci, enseñó luego en las
escuelas de la Orden en Roma, Y cuando Jerónimo fue
hecho Ministro general de la Orden, Conrado obtuvo de él
licencia para ir como misionero al Africa. Recorrió evangelizando varias
regiones de Libia y fue el primer misionero y explorador
de Cirenaica.
Cuando Nicolás III encargó a Masci inducir al rey
de Francia a desistir de la guerra contra España, le
asignó por compañero a Conrado. Resuelta felizmente la misión de
paz, regresaron a Roma, donde Masci en 1278 fue nombrado
cardenal.
Conrado, después de una permanencia de dos años en Roma,
fue enviado a París para enseñar teología en la Universidad
de dicha ciudad, donde se mostró como insigne maestro. En
1288, Jerónimo Masci fue elevado al trono pontificio con el
nombre de Nicolás IV, y llamó a su lado a
Conrado para aprovechar sus luminosos
consejos.
Cuando oyó rumores de su inminente
elevación al cardenalato, que se habían difundido en el ambiente
parisino, él respondió en el discurso de despedida en una
plaza pública exhortando a todos a amar las virtudes cristianas,
sobre todo la vida oculta. Extenuado por el largo viaje,
a principios de marzo llegó a Ascoli, donde fue recibido
con grandes honores. Un mes después enfermó y predijo el
día y hora de su muerte.
Cuando se agravó el mal,
recibió con angelical fervor los últimos sacramentos, se hizo colocar
sobre el desnudo suelo y se durmió serenamente en el
Señor. Era el 19 de abril de 1289. Tenía 55
años.
Nicolás IV sintió profundamente su muerte, y, confirmando que había
tenido la intención de hacerlo cardenal, ordenó que se levantara
un solemne mausoleo sobre su tumba en San Lorenzo delle
Piagge. Después sus despojos mortales fueron transportados a la iglesia
de San Francisco (mayo 28 de 1371).
Entre las virtudes practicadas
por Conrado, fue característica la de la penitencia: revestido de
un áspero hábito, caminaba con los pies descalzos, descansaba solamente
unas pocas horas en una dura tabla, ayunaba a pan
y agua cuatro de los siete días de la semana.
Como base de su apostolado había puesto la devoción a
la Santísima Trinidad, gracias a la cual obtuvo curaciones de
toda clase y dos casos de resurrección de muertos.
Florecieron
mientras vivía aún, muchas leyendas sobre su santidad. Se le
rindió culto popular desde tiempo inmemorial en las Marcas y
en las diversas familias de la Orden minorítica.
Pío VI concedió
Oficio y Misa en su honor el 30 de agosto
de 1783.




