Domingo de Sora, Santo
AbadMartirologio Romano: En Sora, ciudad del Lacio (hoy Italia), santo
Domingo, abad, que fundo algunos monasterios en diversas partes de
Italia y, con su anhelo de reforma, condujo a otros
a una vida regular (1031).
En los archivos de Foligno de
Etruria, ciudad natal de Santo Domingo, se afirma que existe
la costumbre de invocar su protección contra los rayos, pero
no se indica cuál es el origen de esta práctica.
Tal vez se trata de algún incidente ocurrido en los
primeros años de la vida de Santo Domingo, ya que
los documentos sólo hablan de él, a partir del momento
en que tomó el hábito.
Domingo consagró toda su actividad
a la fundación de iglesias y monasterios benedictinos en varias
partes de Italia; en Scandrilia, Soya, Sangro y otras ciudades.
Según parece, en cada nuevo monasterio nombraba a un abad,
de suerte que quedaba libre para recomenzar su tarea en
otro sitio. En los intervalos entre las diferentes fundaciones, Santo
Domingo se consagraba a la oración, hasta que Dios le
daba a conocer el sitio donde quería que fundase el
próximo monasterio.
En medio de esta vida tan ocupada, el
santo encontraba todavía tiempo para trabajar con las almas, y
más de una vez el cielo ratificó con sorprendentes milagros
sus esfuerzos por la conversión de los pecadores. Un monje
llamado Juan, discípulo y constante compañero suyo, nos ha dejado
una narración de dichos milagros, de algunos de los cuales
fue probablemente testigo ocular.
Santo Domingo murió en 1031, a
los ochenta años de edad, en Sora.




