Herminio de Lobbes, Santo
Abad y ObispoEtimológicamente significa “soldado”. Viene de la lengua
alemana.
Una humilde oración de abandono también permanece siempre muy sencilla
sin pretender nada. En cualquier edad, ¿quién no se sorprende
a sí mismo diciendo: escucha, escucha mi oración de niño?
Y siguen los combates cotidianos. Lucha y contemplación se unen.
Este
joven nació en Laon, Francia, a finales del siglo VII.
Sus
padres eran fervientes cristianos. Lo educaron en el celo apostólico
y, cuando tuvo la edad requerida, se marchó al monasterio
de Lobbes.
Estudió profundamente la Sagrada Escritura simultáneamente con las ciencias
profanas.
Se distinguió por su amor a la pureza de
costumbres. El obispo, viendo sus buenas cualidades, lo ordenó de
sacerdote.
Con el tiempo, llegó a ser abad del monasterio durante
muchos años, destacando entre sus hermanos los monjes, como un
verdadero santo.
Toda su actividad la desplegaba haciendo el bien a
los necesitados, los preferidos del Evangelio.
Convirtió el monasterio en una
auténtica casa de acogida y de hospitalidad.
Dios le concedió el
don de la profecía. De esta forma, anunció la victoria
de Carlos Martel en la batalla del 21 de marzo
del año 717; la dominación de Pipino el Breve sobre
los franceses; la muerte de Radbode, jefe de los frisones
y otras tantas.
Viendo que llegaba el día de su muerte,
la recibió con dulzura y amabilidad. Como si fuera su
hermana. Esto ocurría en el año 737.
¡Felicidades a quien lleve
este nombre!




