Santoral · Biografía de santos 19 Mayo del 2012
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La Expectación del Parto

La Expectación del Parto

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La Expectación del PartoCuando se espera algún acontecimiento importante que trae consigo
tristeza y pena la reacción espontánea de la persona normal
es de temor acompañado a veces por la congoja y
angustia que tiende a aumentarse por la fantasía ante la
consideración de los males futuros previsibles. Cuando por el contrario
se prevé la llegada de un bien que tiene una
entidad considerable se vive en una espera atenta y presurosa
que va desde el anhelo y la ansiedad hasta la
euforia acompañada de una prisa impaciente. A mayor mal futuro,
más miedo; a mejor bien futuro, más esperanza gozosa.

Algo de
esto pasó al Pueblo de Israel que conocía su carácter
de transitoriedad funcional, al menos en los círculos más creyentes
o especializados en la espiritualidad premesiánica. El convencimiento de que
la llegada del Mesías Salvador era inminente hizo que muchos
judíos piadosos vivieran en una tensión de anhelo creciente —basta
pensar en el anciano Simeón— hasta poder descubrir en Jesús
al Mesías que se había prometido a la humanidad desde
los primeros tiempos posteriores al Pecado. Era todo un Adviento.

Y
como el Mesías llega por la Madre Virgen, es imposible
preparar la Navidad prescindiendo de la contemplación del indecible gozo
esperanzado que poseyó Santa María por el futuro próximo inmediato
de su parto. Eso es lo que se quiere expresar
con "La Expectación del Parto", o "El día de Santa
María" como se le llamó también en otro tiempo, o
"Nuestra Señora de la O" como popularmente también se le
denomina hoy.

Fue en España, concretamente en Toledo, en el décimo
concilio que se celebró en el año 656, siendo S.
Eugenio III el obispo de aquella sede y que posteriormente
un muy devoto de la Virgen María —San Ildefonso- se
tomó bastante en serio propagar.

La intuición del pueblo denominando a
la expectante Doncella joven "Virgen de la O" está basada
en la directa contemplación de las obras pictóricas o esculturales
que presentan piadosamente la natural redondez abultada de la Virgen
grávida.

El origen del título es no obstante más espiritual, más
fino, más litúrgico y menos somático. Tiene su origen en
que las antífonas marianas del rezo de vísperas comienzan con
la O: O Sapientia, O Adonai, O Enmanuel... veni!

Se me
ocurre advertir una vez más que tienen un notable valor
catequético las dignas representaciones de los misterios de la fe,
y que, en ocasiones, enseñan al pueblo sencillo más que
los libros y la misma liturgia. Es bueno tenerlo en
cuenta a la hora de atender las peticiones de las
modas iconoclastas que a temporadas van vienen por las iglesias.

Hoy
también se festeja a San Modesto

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