Santoral · Biografía de santos 19 Mayo del 2012
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Lorenzo Ruiz, y 15 compañeros filipinos mártires en Japón

Lorenzo Ruiz, y 15 compañeros filipinos mártires en Japón

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Lorenzo Ruiz, y 15 compañeros filipinos mártires en Japón1633, (agosto y octubre)

DOMINGO IBÁÑEZ DE ERQUICIA, español, sacerdote dominico.
Nace en Régil (San Sebastián), hijo de la Provincia de
España hasta su afiliación a la Provincia del Rosario. En
Manila enseña en el Colegio de Santo Tomás y predica
el Evangelio en diferentes lugares de Filipinas. Pasa a Japón
en 1623, donde trabaja clandestinamente. Denunciado por un cristiano apóstata,
es encarcelado y ajusticiado. Desempeñó un importante papel, como Vicario
provincial de la misión. Se conserva una parte de su
epistolario. Edad, 44 años.

FRANCISCO SHOYEMON, japonés, cooperador dominico. Compañero
de apostolado del P. Ibáñez de Erquicia. Arrestado en 1633,
toma el hábito dominicano en la cárcel. Es ajusticiado junto
a su padre espiritual.

SANTIAGO KYUSHEI TOMONAGA DE SANTA MARÍA,
japonés, sacerdote dominico. De familia noble cristiana de Kyudetsu, estudia
con los jesuitas en Nagasaki. Es expulsado del Japón en
1614 cuando era catequista. En Manila se ordena sacerdote, misionero
en Taiwan, regresa a su patria en 1632, con la
finalidad de ayudar a sus hermanos cristianos. Es arrestado y
torturado, muriendo por "ser religioso y haber propagado la fe
evangélica". Es el más anciano del grupo: 51 años.

MIGUEL
KUROBIOYE, japonés, catequista laico. Compañero de apostolado del P. de
Santa María, OP, es encarcelado y torturado, revelando el escondite
del P. de Santa María. Arrepentido, va con él al
martirio, confesando su fe.

LUCAS ALONSO DEI. ESPÍRITU SANTO, español,
sacerdote dominico. Nace en Carracedo (Astorga), dominico de la Provincia
de España, se pasa a la Provincia del Rosario en
1617. Profesor en el Colegio de Santo Tomás de Manila,
misionero en Cagayan, en 1623 va al Japón donde trabaja
con gran coraje y riesgo de su vida durante diez
años. Arrestado en Osaka en 1633, fue torturado y martirizado
en Nagasaki. Edad, 39 años.

MATEO KOHIOYE DEL ROSARIO, japonés,
natural de Arima. Catequista y ayudante del B. Lucas Alonso,
se hace novicio de la Orden. Arrestado en Osaka en
1633, rechaza toda propuesta de dinero y soporta horribles torturas,
permaneciendo fiel a Cristo, hasta la muerte. Tenía 18 años.



1634, (octubre-noviembre)

MAGDALENA DE NAGASAKI, japonesa, terciaria agustina y dominica.
Hija de cristianos martirizados, se consagra a Dios y es
guiada espiritualmente por los agustinos recoletos y después por el
dominico Ansalone. Después del arresto del P. Ansalone, Magdalena se
presenta a la guardia proclamándose cristiana. Torturada en forma cruel,
inamovible en su fe, es colgada del patíbulo donde permaneció
viva durante trece días.

MARINA DE OMURA, japonesa. En 1626
ingresa en la Tercera Orden Dominicana, siendo de gran ayuda
para los misioneros. Arrestada en 1634, es sometida a vergonzosas
humillaciones y finalmente conducida a la hoguera, dando un sublime
ejemplo de "mujer fuerte".

JACINTO JORDÁN ANSALONE, italiano, sacerdote dominico.
Nativo de S. Stefano Quisquina (Agrigento), habiendo profesado en la
Provincia de Sicilia, pasa a la Provincia del Santo Rosario.
En Filipinas desarrolla su apostolado entre los pobres y enfermos.
En el año 1632 va al Japón, donde trabaja por
dos años. Arrestado en el 1634, soporta con firmeza las
torturas, y es colgado del patíbulo. Edad, 36 años.

TOMÁS
HIOJI NISHI DE SAN JACINTO, japonés, sacerdote dominico. Hijo de
cristianos martirizados de Hirado, y discípulo de los jesuitas de
Nagasaki. Expulsado de su país por la persecución, emigra a
Manila en el año 1614. Estudiante en el Colegio de
Santo Tomás, se traslada a las misiones de Taiwan, regresando
posteriormente a su patria en plena persecución religiosa. Entre grandes
peligros trabaja durante cinco años. Arrestado, es torturado y condenado
a muerte. Edad, 44 años.


1637, (septiembre)

En el año
1636 los dominicos de Manila organizaron una expedición de voluntarios
a fin de ayudar a los cristianos del Japón. Cuando
llegaron a la isla de Okinawa fueron arrestados y permanecieron
en la cárcel más de un año antes de ser
trasladados y condenados a muerte por el tribunal de Nagasaki.
Ellos son:

ANTONIO GONZÁLEZ, español, sacerdote dominico. Natural de León,
se hace dominico en la Provincia de España y después
se pasa a la Provincia del Rosario, trasladándose a Manila
en 1631, en donde será profesor y rector del Colegio
de Santo Tomás, siendo un hombre de mucha oración y
penitencia. En 1636 guía un grupo de misioneros al Japón,
donde es rápidamente arrestado y muere en la cárcel después
de un año, extenuado por los tormentos. Edad, 45 años.

GUILLERMO
COURTET o TOMAS DE S. DOMINGO, francés, sacerdote dominico. Nacido
en Sérignan (Montpellier), de familia noble, ingresa como dominico en
la Congregación reformada de San Luis, pasa a la Provincia
del Rosario y se traslada a Filipinas, en 1634, en
donde es profesor del Colegio de Santo Tomás. En Japón
murió entre torturas elevando alabanzas a la Virgen del Rosario
y recitando salmos. Edad, 47 años.

MIGUEL DE AOZARAZA, español,
sacerdote dominico. Natural de Oñate (Guipúzcoa), ingresa como dominico en
la provincia de España y posteriormente se pasa a la
Provincia del Rosario. En Filipinas trabaja en la Misión de
Bataan (Luzón). Refutó apostatar de su fe y aceptó con
alegría tremendos suplicios. Edad, 39 años.

VICENTE SCHIWOZUKA DE LA
CRUZ, japonés, sacerdote dominico. De familia cristiana, discípulo de los
jesuitas de Nagasaki, catequista. En 1614 es expulsado del Japón
por ser cristiano. En Manila se ordena de sacerdote y
desarrolla su apostolado entre los exilados japoneses. Antes de regresar
a su patria con el P. González, toma el hábito
dominicano en 1636. Después de un año de cárcel y
torturado cede a la apostasía, pero rápidamente se arrepiente y
sale con los demás compañeros camino del patíbulo, profesando su
fe.

LÁZARO DE KYOTO, japonés, laico. Atacado por la lepra,
es deportado con otros leprosos cristianos en Filipinas. En 1636
se une como guía e intérprete del grupo del P.
González; no resistiendo las torturas, reniega por pocas horas de
la fe, pero arrepentido muere por Cristo junto a los
demás.

LORENZO Ruiz, filipino, laico. Nacido en Binondo (Manila) de
padre chino y madre filipina. Educado por los dominicos y
ayudante de ellos, se hace miembro de la Confraternidad del
Rosario. Se casa y es padre de tres hijos. Implicado
en un oscuro hecho de sangre, se unió al grupo
del P. González para salvarse. En Japón fue arrestado y
se declaró dispuesto a dar mil veces la vida por
Cristo. Es el Protomártir de Filipinas.


El milagro propuesto para
la Canonización

Ocurrió en Manila el año 1983 por la
invocación al grupo en favor de Cecilia Alegría Policarpio, niña
de dos años, curada de forma completa y definitiva de
una parálisis cerebral anatómica y funcional, sin ninguna terapia eficaz.
El milagro ha sido reconocido por Juan Pablo II el
1 de junio de 1987.

Las razones de los perseguidores


" Los seguidores de Cristo, llegados imprevistamente en Japón, no
solamente vienen trayendo mercancía en sus naves, sino también, sin
permiso alguno, han extendido y propagado su malvada ley, destruyendo
aquella buena y legítima y conspirando para derrocar el poder
en nuestro país. Esto es el inicio de una gran
calamidad, que con todo medio es necesario evitar. El Japón
es un país shintoista y budista, que venera a los
Dioses, honra a Buda y tiene en gran estima el
camino de la benevolencia (confucionismo).

Los seguidores de los Padres
(los cristianos) han desobedecido todos a las órdenes dadas por
gobierno, despreciando la religión ... y destruyendo el bien. Viendo
aquellos que deben ser ajusticiados (los mártires) se alegran y
corren detrás de ellos, espontáneamente, los adoran y los saludan.
Tal es el supremo ideal de esta religión. Si no
se la prohibe inmediatamente, vendrán calamidades sin fin sobre el
Estado. Que estos cristianos sean exterminados sin demora en todas
las regiones del Japón, de forma que no tengan lugar
donde poner sus pies o sus manos. Si alguno se
atreviera a contravenir esta orden, sea castigado con la muerte".
(Tomado del edicto de 1614, cuya doctrina es retomada substancialmente
en los de 1633 y 1636).

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