Santoral · Biografía de santos 19 Mayo del 2012
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Peregrino de Falerone, Beato

Peregrino de Falerone, Beato

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Peregrino de Falerone,  BeatoPresbítero FranciscanoMartirologio Romano: En la región Septempedana (hoy San Severino
Marche), del Piceno, en Italia, beato Peregrino de Falerone, presbítero,
que fue uno de los primeros discípulos de san Francisco
y que, peregrino en Tierra Santa, resultó admirado incluso por
los sarracenos (1232).

Etimológicamente: Peregrino = Aquel que camina por
los campos, es de origen latino.Religioso y discípulo de San Francisco, de la Primera Orden.
(† 1233). Su culto fue aprobado por el Papa Pío
VII el 31 de julio de 1821.

Peregrino no era ciertamente
un ignorante. Hijo de una familia noble y rica, oriundo
de Falerone, diócesis de Fermo, hoy provincia de Ascoli Piceno;
una ciudad de las Marcas que trae el nombre de
la destruida ciudad romana Faleria, en el valle de Tenna,
entre Amandola y Monte Giorgio. En Bolonia había estudiado filosofía
y derecho canónico, y era profundamente versado en las ciencias
sagradas y profanas. Sin embargo, cuando Peregrino se presentó
a San Francisco, oyó que le decía: “Tú servirás a
Dios en la humilde condición de hermano religioso y te
aplicarás sobre todo a la práctica de la humildad”.

Peregrino tomó
la profecía de San Francisco como un mandato, y durante
toda su vida quiso permanecer en la modesta condición de
religioso hermano, entregado a los servicios más humildes y a
menudo oculto en los conventos más pobres y escondidos. Según
decir de Fray Bernardo de Quintaval, fue, entre los primeros
discípulos de San Francisco, uno de los religiosos más ejemplares.

Inflamado
en sagrado fervor, buscó el martirio a manos de los
infieles, y como el mismo San Francisco, pasó el mar
para ir a Tierra Santa en medio de los musulmanes.
El martirio a manos de los mahometanos, considerados entonces como
los “matacristianos” por antonomasia, era con frecuencia la devota aspiración
de muchos hermanos. En realidad y en circunstancias normales los
árabes, especialmente en Tierra Santa, eran tolerantes y respetuosos para
con los huéspedes cristianos, y más con los misioneros.

En el
caso de Peregrino, más bien faltó poco para que naciera
a su alrededor la veneración precisamente por parte de los
musulmanes. Y no podía ser de otro modo, frente a
aquel frailecito descalzo que visitaba los lugares santos con el
libro de los evangelios en la mano, esparciendo en todas
partes a raudales lágrimas de compasión y piedad.

Vuelto a Italia,
Peregrino de Falerone volvió a esconderse en los lugares más
ocultos y en los conventos más alejados. Pero por más
que se hiciera pequeño y humilde, la luz de su
santidad resplandecía aun desde debajo del celemín y destellaba en
el brillo de los milagros que se le atribuyeron en
vida. En los últimos años de su vida, todavía joven,
vivió en el convento de San Severino Marcas y allí
murió en 1233. Sepultado en la iglesia de los Cistercienses,
La Madonna de las Luces. Nuevos milagros acaecidos en su
sepulcro, hicieron aún más amado y venerado su recuerdo.

¡Felicidades
a quien lleve este nombre!

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